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Elecciones 2017: ¿cómo podrían distribuirse las bancas en Entre Ríos?

La provincia pone en juego cinco bancas. Los números de 2015 y las posibilidades de una tercera fuerza. Los desafíos del PJ y Cambiemos

La Cámara Nacional Electoral aprobó esta semana el cronograma para las próximas elecciones nacionales, donde se establece que las Primarias, Abiertas, Simultáneas y Obligatorias -PASO- serán el próximo 13 de agosto y los comicios generales el 22 de octubre. Frente a este panorama, todos los partidos comenzaron a agilizar sus movimientos.

La definición de Jorge Busti, quien ya estaría decidido a integrar un frente con el oficialismo, complejiza el escenario para el éxito de una tercera fuerza que escape a la polarización entre el Partido Justicialista -PJ- y Cambiemos. Si se toman como referencia los resultados de la elección de 2015 en la categoría Gobernador, se puede inferir, de acuerdo a los votos obtenidos por cada fuerza, que el oficialismo a nivel provincial obtendría dos diputados, al igual que Cambiemos, mientras que el Frente Renovador-UNA se quedaría con una banca.

Sin embargo, la realidad actual cambió e indica que el massismo entrerriano ha perdido gran parte del respaldo dirigencial que ostentaba en 2015, primero con la temprana integración de Adrián Fuertes al oficialismo -entonces candidato a Gobernador, hoy ministro de Turismo- y ahora con el entendimiento entre el bustismo y Gustavo Bordet.

De este modo, dos de los tres sectores que formaron parte del Frente Renovador-UNA en las últimas elecciones abandonaron el espacio, lo que redundaría en una merma de su caudal electoral. El otro sector del massismo, aún opositor, es el que conforman los dirigentes Emilio Martínez Garbino, Luis Leissa y los diputados Alejandro Bahler y Mariela Tassistro.

Tomando como referencia la cantidad de electores de 2015, una fuerza política debería obtener más de 100.000 votos para aspirar a una banca en la provincia, un número muy cercano a los 120.793 votos que obtuvo el Frente Renovador-UNA en los últimos comicios. Teniendo en cuenta la sangría de ese espacio, y sobre todo que la pérdida engrosaría el caudal electoral del PJ, se vislumbra un escenario de polarización que dificulta el éxito de una tercera fuerza.

El Frente para la Victoria -FpV- pone en juego en esta elección tres bancas, aquellas que llevaron en 2013 al Congreso a Carolina Gaillard, Lautaro Gervasoni y Jorge Barreto, mientras que el bustismo perderá el lugar que hoy ocupa Cristina Cremer de Busti. De este modo, se infiere que el peronismo entrerriano perdería al menos una banca, ya que un escenario electoral donde pueda colocar cuatro diputados es sumamente improbable, atendiendo a los números necesarios para ello.

El panorama es más auspicioso para Cambiemos, ya que el radical Jorge D’Agostino, quien ya se anotó para repetir, es el único cuyo mandato finaliza este año. Una elección similar a la de 2015 en la provincia le daría dos bancas, y si logra mejorar su performance y ganar la elección ese número ascendería a tres. Esto significa que en términos de correlación de fuerzas al interior del espacio, el radicalismo podría conservar su legislador nacional, mientras que el PRO ganaría al menos un diputado, sea cual fuere la fuerza que encabece la boleta.

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