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Sociedad

Procesaron por contrabando a un pastor de Villa Libertador San Martín

Tras los llamativos allanamientos en julio pasado, el juez Adrián González Charvay procesó a la cúpula argentina de la Iglesia Adventista

Adrián González Charvay, juez federal de Campana, procesó a los jefes de la Iglesia Adventista por millonario contrabando. La causa comenzó en julio de 2016, cuando la Aduana detectó en Zárate un megaenvío de artículos electrónicos de alta gama enmascarado como “donación” para la Universidad Adventista del Plata con sede en Villa Libertador San Martín.

Uno de los procesados es el pastor Jorge de Sousa Matías, quien se desempeñaba como vicerrector de la Universidad en la localidad entrerriana al momento en que se detectó la maniobra de contrabando. El 22 de septiembre pasado fue allanado y detenido, en un operativo que llamó la atención de toda la comunidad.

Sin embargo, el pastor no estaba solo en el expediente: la cúpula nacional del culto cayó junto a él. Fueron investigados Carlos Ursus Gill Krug, también pastor y presidente de la Asociación, Carlos Daniel Gimenez Graf, su tesorero y Roberto Osvaldo Giaccarini, director de ADRA, la asociación de ayuda humanitaria del culto así como apoderado de la Asociación.

El juez también imputó a Nilda Beatriz Saira, la despachante de Aduana a cargo del envío y quien consiguió la habilitación. Según publicó Infobae, el magistrado los imputó por defraudar “mediante ardid y engaño el adecuado ejercicio de las funciones que las leyes acuerdan al servicio aduanero” con “la presentación de documentos ideológicamente falsos y declaraciones engañosas”.

EL PASTOR

De Sousa fue señalado como el responsable de recolectar las donaciones del culto para Argentina en Estados Unidos. La división Delitos Federales de la Policía Federal fue la encargada de investigar la documentación secuestrada, una pesquisa que llegó hasta la sede porteña del culto adventista en la calle Uriarte. Delitos Federales detectó que toda esta maniobra de envíos disfrazados se vendría realizando al menos desde 2013.

También, la división determinó que existe un amigo americano: un tal “John Grinswell”, con base en Texas, que se habría encargado de canalizar a través de ADRA compras en sitios como Amazon y Best Buy con pagos vía Paypal, el servicio online de depósitos con tarjeta de crédito, algo fácilmente rastreable.

INDAGATORIAS

En su indagatoria, el pastor De Sousa Matías respondió sobre los artículos médicos vencidos con una excusa curiosa: dijo que era para “un centro de simulación médica” con fines educativos, “el único en el país”, para ser usado con fines educativos, no en seres humanos sino “en muñecos”.

El pastor Gill Krug, por su parte, aseguró no saber nada en su propia indagatoria y cargó todo el peso en el vicerrector de la Universidad. La despachante Saira aparece con consejos para el ardid. “En lugar de pantallas que diga equipamento para aulas”, le escribe a De Sousa Matías en un mail. El hombre cuenta luego en un correo electrónico a una tercera persona cómo Saira se ofreció a “ir a Cancillería” para agilizar trámites con el Consulado argentino en Washington D.C.

LA CAUSA

En su momento, el allanamiento en Villa Libertador San Martín se realizó en simultáneo con otros, vinculados a la Iglesia Adventista en el país, que era la destinataria de dichas “donaciones”. El juez federalGonzález Charvay dispuso ocho allanamientos y entre los acusados estaban autoridades de la Asociación Argentina de los Adventistas del Séptimo Día.

Los contenedores llegaron al país desde los Estados Unidos como una supuesta donación de equipamiento electromecánico hospitalario, artículos eléctricos y herramientas manuales, pero en realidad era un millonario contrabando de modernas pantallas de TV, computadoras, tablets, equipos profesionales de filmación, consolas musicales e incluso drones por un valor de 15.000.000 de pesos.

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